Los animales no juzgan a las personas, no ven sus diferencias ni critican sus limitaciones, en todo caso les ayudan a superarlas convirtiéndose en unos terapeutas increíbles y un apoyo genial para niños con necesidades especiales. Esto lo ha podido experimentar mi hijo desde hace más o menos medio año, desde antes del verano hemos iniciado tanto terapia con perros como equino terapia o terapia con caballos y aunque aún es un poco pronto para ver resultados ya que como casi todas las terapias son lentas y los resultados se consiguen poco a poco, si que hemos podido comprobar mejoras y sobre todo ver cómo le divierte trabajar con animales.

Empezamos por la terapia con perros:

Generalmente este tipo de terapias las realizan tanto psicólogos como terapeutas ocupacionales y en alguna ocasión también fisioterapeutas, como bien nos dijeron no sirve cualquier perro por muy bueno y muy noble que sea, los perros tienen que pasar por un rigurosos entrenamiento para llegar a convertirse en los co-terapeutas perfectos ya que son los que van a actuar como unión entre el terapeuta y el paciente permitiendo que entre los dos los pacientes puedan interactuar mejor con el medio y mejorar la perfeccion del entorno. El animal se convierte en un estimulo multisensorial que aumenta la atención y motivación de las personas.

Yo hablaré en primer lugar de los beneficios que ha aportado a mi hijo que padece una enfermedad genética que le afecta tanto a nivel cognitivo como motor asemejándose a una parálisis cerebral.

Como ya he comentado lo primero que pudimos observar es la alegría que le produce a mi hijo trabajar con los perros (Brisa y Bronce son sus actuales compañeros de juego), ya que cuando vamos a la terapia siempre entra con una sonrisa.

A nivel motor, el juego, las caricias, el cepillar a los perros, darles de comer y demás actividades hace que sus músculos se relajen bajando su tono muscular pero al mismo tiempo fortalece su musculatura y aumenta su coordinación motora.

A nivel cognitivo, disminuye el estrés (siendo muy positivo en niños con autismo o Asperger o trastornos de la conducta), mejora la atención y favorece el aprendizaje. Igualmente fomenta tanto el lenguaje verbal cuando el niño intenta comunicarse con el perro, como el no verbal.

Los perros también aumenta la seguridad de las personas que trabajan con ellos, ya que dan seguridad y aportan un ambiente de diversión y compañerismo tanto a los pacientes como a los familiares cuando se hacen terapias conjuntas.  

Terapia con caballos:

Aquí los beneficios se ven claramente a nivel físico ya que la hipo terapia mejora el equilibrio, la coordinación, el tono muscular ya que como bien nos explicaron el simple hecho de estar encima de un caballo en movimiento ejercita al menos 200 músculos y simula los movimientos especialmente de la cadera, pelvis y miembros inferiores que se ejercitan durante la marcha humana que es especialmente importan en trastornos neuromotores como el de mi hijo o como la parálisis cerebral.

Pero los beneficios van más allá de la parte física, el calor que genera el caballo no solo relaja la musculatura si no que también estimula la parte afectiva y sensorial, permiten la posibilidad de expresarse mejorando la parte afectiva y cognitiva del niño siendo importante en niños con Síndrome del espectro autista, niños con Síndrome de Down y otras patologías que afectan a la parte sensorial.

Por esto y por muchas más beneficios que se van viendo poco a poco a medida que se trabaja con animales son terapias muy recomendadas y beneficiosas para los niños con necesidades especiales, pudiendo combinarse con otro tipo de terapias como la hidroterapia, o aunque es más complicado de llevar a cabo también puede hacerse terapia con otros animales, como los delfines, esto aún tenemos que probarlo.

 

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