Cuando un niño recibe un diagnóstico médico por presentar algún tipo de diversidad funcional (término que se tiende a utilizar en la actualidad sobretodo a petición de los “afectados” y sus familias, y que pasa a reemplazar al de discapacidad), muchas veces los padres se encuentran en cierto estado de shock. Algunos autores hablan de duelo, de cómo en un primer momento pueden llegar a no aceptarlo y negarlo, hasta que finalmente lo aceptan, asimilan y es cuando se ponen “en marcha”. Pero, para poder hacerlo, es importante que sepan qué es lo que va a pasar a partir de momento. Qué pasos se van a dar, qué va a pasar con su hijo en la escuela.

      Pues bien, a partir de aquí es el momento de pensar en el niño, en su atención y educación, y para ello, el primer paso que se da desde el centro es realizar una Evaluación Psicopedagógica que determine las Necesidades Educativas Especiales que presenta y, con ellas, el tipo de escolarización recomendada que más se ajuste al niña y donde mejor puedan atender sus necesidades, por contar con los recursos tanto materiales como personales necesarios. Aclarar que nos estamos refiriendo a la escolarización comprendida entre Educación Infantil y Educación Primaria, pues entendemos que son las edades habituales en las que se suelen detectar dificultades, trastornos o alteraciones.

      Así pues, todo este proceso de identificación y valoración, así como sus posteriores consecuencias (como las decisiones de escolarización), son uno de los aspectos de gran importancia y que más preocupan.

      Pero, ¿Cómo se determinan esas necesidades? ¿Quién las determina? ¿Qué pasa luego? Estas son algunas de las preguntas que los padres suelen hacerse.    

      Todas ellas se determinan a través de lo que llamamos Evaluación Psicopedagógica, que es un proceso de recogida de datos interdisciplinar. ¿Qué quiere decir esto? Pues que van a ser varios los profesionales y especialistas que participen en él.

      Principalmente es competencia de los Equipos interdisciplinares y de los Departamentos de Orientación, siendo el responsable, en todo caso, un profesor de la especialidad de Psicología y Pedagogía. Pero como ya hemos dicho, es un proceso interdisciplinar, y algunos de los profesionales que van a participar en ella son los que intervienen directamente en el proceso de Enseñanza/Aprendizaje del niño, entre ellos el Maestro Especialista en Pedagogía Terapéutica (PT o también conocido como de Educación Especial), el Maestro especialista en Audición y Lenguaje (AL o Logopeda) y los  tutores.

      Algunos de los aspectos que se recogen en ella son los relacionados con el niño y cómo se comporta en el contexto de enseñanza-aprendizaje y en su entorno.

      De este modo, se recogerá información referida al desarrollo general del niño, es decir, los aspectos biológicos relacionados con su alteración (cuándo apareció, causas...), los aspectos comunicativo-lingüísticos (forma de comunicarse, sistemas que utiliza...),  aspectos emocionales (autoestima, autoconcepto...), y la inserción social (su capacidad para relacionarse con los demás en diferentes contextos y situaciones).

      Otro aspecto evaluable es su historia previa de desarrollo y aprendizaje, donde se estudiarán las características de su historia escolar, si ha habido o no intervención precoz, apoyos que ha recibido hasta la fecha, cómo se ha trabajado, evolución, etc. 

En definitiva, hay que evaluar el historial previo del alumno para llegar a conocer tanto cómo ha sido el proceso en cuanto a hitos conseguidos, como las circunstancias y condiciones contextuales que han condicionado (para bien y para mal).

Para evaluar el desarrollo varios serán los aspectos a tener en cuenta, como por ejemplo: el desarrollo cognitivo (intelectual), socio-afectivo y de la personalidad, el desarrollo motor, de la comunicación y el lenguaje...

El Nivel de Competencia Curricular (es decir, en qué curso situaríamos los conocimientos del niño. Por ejemplo, puede que esté escolarizado en tercero de Educación Primaria, pero tener un nivel de Primero), así como su estilo de aprendizaje y motivación para aprender es otro aspecto que se evaluarían.

El siguiente y que además cuenta con especial importancia es el Estilo de Aprendizaje del niño, es decir, las estrategias cognitivas utilizadas, sus preferencias, motivación para aprender, nivel de atención, ritmo de ejecución, atribuciones, etc. Como aprende", cuáles son sus preferencias respecto a agrupamientos y materiales, cuál es su curva de atención, cuáles son las estrategias de aprendizaje que emplea, etc. Y es que estos aspectos nos darán muchas pistas sobre el tipo de metodología que se debe llevar a cabo posteriormente con él desde las escuela.

Todo esto con respecto a la información del niño, del alumno.

Pero como hemos mencionado anteriormente, también será importante tener información relativa a su entorno. Y aquí tendremos en cuenta el contexto escolar, el contexto familiar y el social.

Con contexto escolar nos referimos al centro y al aula en concreto. Debemos tener en cuenta la existencia  y adecuación del Proyecto Educativo, el clima social, la organización del centro... Todo es importante.

En cuanto al aula, aspectos que afectarían al proceso de aprendizaje del alumno es el estilo de enseñanza que se lleve a cabo, el nivel de participación, la organización de la clase, las adecuaciones de las programaciones a todos los alumnos, las interacciones, el clima de la clase... Todo suma.

Todo esto es a nivel escolar pero también se tiene en cuenta el contexto familiar, es decir, las características de la familia y el entorno social en el que vive. Aspectos como expectativas de los padres, relaciones entre la familia y la escuela, interacciones del niño con sus padres, sobre-protección, grado de aceptación de sus dificultades...

      Con respecto a la información del contexto familiar se tendrá en cuenta al alumno, a su familia y al entorno social en el que vive.

      La finalidad de la evaluación del contexto familia dentro de la Evaluación Psicopedagógica, es única y exclusivamente el esclarecimiento de los aspectos de la vida familiar del niño que están afectando su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Y por último, se estudiará el entorno social del niño, su vivienda, barrio, inserción en el mismo, grupos de referencia, etc.

      Todos estos aspectos de la evaluación se concretarán en mayor o menor medida en función del tipo de diagnóstico y las características del niño.

Un vez finalizado el proceso de recogida de información, analizado y valorado, se recogerán en un Informe de Evaluación Psicopedagógica que nos permitirán determinar si presenta o no Necesidades Educativas Especiales y así poder tomar las decisiones oportunas relativas al ajuste de la respuesta educativa que necesita.

      Es importante dejar claro que en todo este proceso, son los padres los que tienen la última palabra, por lo que siempre se necesitará  la autorización de las familias que pueden estar o no de acuerdo con la recomendación y en consecuencia, firmarla o no.

      Esto, en ocasiones puede resulta “perjudicial” para los niños, pues depende de cómo los padres hayan recibido y aceptado el diagnóstico. Si permanecen en el estadio de la negación, no permitirán que reciba determinados apoyos y atenciones, pues no ven que su hijo los necesite, y será un tiempo muy valioso que el niño estará perdiendo y tarde o temprano se hará evidente. Al final siempre es cuestión de tiempo.

No olvidemos que en todo este proceso tenemos un único fin compartido, ofrecer al niño una enseñanza de calidad a través de una respuesta lo más ajustada posible a sus necesidades y que además de todo, cumpla con los principios de Normalización e Inclusión establecidos en la Normativa para todos los alumnos.

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