Normalmente oímos hablar de adaptar juegos secuenciándolos en pasos y apoyados en pictogramas para niños con Trastorno del  Espectro Autismo. 

Sin embargo, se trata de un tipo de adaptación de la que se puede beneficiar cualquier niño, tenga o no algún trastorno del espectro autista u otras necesidades educativas especiales, sin tener que llegar a ser una adaptación individual y específica para estos niños. Es decir, podemos adaptar cualquier juego de normas para nuestros niños con necesidades, y de esta medida se beneficiarán el resto de niños favoreciendo la comprensión de las normas del juego.

¿En qué situaciones se pueden hacer estas adaptaciones? En todas las que se nos ocurran. Por ejemplo, para jugar con hermanos, primos, vecinos, en el parque, para actividades grupales o juegos en clase, para juegos de patio, para educación física (asignatura en la que además, los niños con necesidades educativas especiales suelen tener más dificultades dado el carácter abierto de la misma, el grado de interacción de unos con otros, el nivel de comprensión de las normas del juego, la tolerancia a la frustración que a veces tienen baja a la hora de perder, etc.).

¿Y realizado este tipo de adaptación de los juegos, no estamos evitando que  una situación de normalización? En absoluto. Se trata de realizar las adaptaciones necesarias al principio y de manera general, de forma que una vez las vayan teniendo interiorizadas, se puedan ir retirando poco a poco llegando a favorecer  los aprendizajes, la inclusión y la normalización.

Como decimos, no es necesario realizar estas adaptaciones a nivel individual. Son adaptaciones metodológicas, de acceso, que podemos realizar en niveles superiores como puede ser a nivel de aula, de manera que todos se beneficien de ellas y evitándonos así, tener que realizar a los niños con necesidades educativas especiales adaptaciones más significativas a nivel individual. Estamos favoreciendo la normalización.

Vamos a ver un ejemplo para entenderlo mejor.

Tenemos a un niño con necesidades educativas especiales, llamémosle Pablo. No es importante el diagnóstico. Lo que me interesa son sus necesidades. En este caso presenta dificultades a nivel social, de comprensión de normas, del juego, etc.
Esto le dificultará hacer amigos y jugar e interactuar con ellos de forma adecuada, tanto en el cole como en las realizaciones con sus hermanos, primos, vecinos, amigos del parque, etc. Por lo tanto, tiene necesidad de aprender normas sociales y de juegos, que le permitan establecer relaciones positivas con sus iguales, así como necesidad de adaptar los juegos de normas.

¿Qué podemos hacer para ayudarle? Podemos enseñarle a jugar, a comprender las normas, a tomar la iniciativa, a aprender a perder...

¿Cómo? Por ejemplo, secuenciando en pasos las normas del juego y practicando. Primero en casa, luego con uno o dos niños más, y poco a poco ir aumentando el número trasladando el juego al parque, a la clase de educación física, al patio del colegio. Para todo ello, como siempre, se requiere un buen nivel de colaboración y coordinación con todas las personas y profesionales implicados en la educación del niño (familia, profesores, vecinos...).

No es tan complicado como parece. Simplemente hay que querer.

El primer paso: adaptar el juego.

Podemos adaptar los juegos habituales, y si estos no le gustan a Pablo, adaptarlos en función de sus intereses. Por  ejemplo, el juego de EL LOBO Y LAS OVEJAS es uno de los que están más de moda en el colegio pero a Pablo no le gusta. A él le apasionan los dinosaurios, sin embargo no hay ningún juego de dinosaurios.

No hay problema. Vamos a adaptar el juego de El lobo y las ovejas a dinosaurios.

Una adaptación y explicación del juego de El lobo y las ovejas podría ser la siguiente:

 

 

 

 

 

 

 

Ya que a Pablo sólo le interesan los dinosaurios, vamos a adaptar el juego. Vamos a cambiarle el nombre por el de LA CAZA DEL DINOSAURIO MÁGICO. Así, sustituimos al lobo por un dinosaurio con su medalla de dinosaurio correspondiente. El resto pueden ser otros animales, y como es mágico, cada vez que pilla a alguno, lo convierte en dinosaurio también, dándole la vuelta a la medalla que por la otra cara tiene un dinosaurio y teniendo así dos dinosaurios con el objetivo de capturar y convertir al resto.

El juego termina cuando todos son dinosaurios.

Recordamos la importancia de secuenciar todos los pasos, final incluido, de forma sencilla y apoyándose en pictogramas.

Esto mismo se puede hacer con cualquier juego que conozcas. Los adaptas a los intereses del niño y así no es él el que se tienen que adaptar al juego, sino el juego y los demás niños, los que se adaptan a él, favoreciendo de este modo, su participación e inclusión. Puedes crear un juego de Memory elaborando unas cartas con dinosaurios y plastificándolas para que te duren más, un Juego de la Oca, que puede ser El juego del Dinosaurio (de dinosaurio a dinosaurio y tiro porque soy un Brontosaurio. Lo que se os ocurra).

 

 

Segundo paso: explicárselo de varias formas, con dibujos, con muñecos...

Tercer paso: ponerlo en práctica en casa, en familia.

Cuarto paso: ampliar el número de participantes. Cuando ya haya comprendido las normas del juego, ampliar número de participantes a algunos buenos amigos suyos, primos, etc.

Quinto paso: Llevar el juego al parque. Cuando bajéis a jugar al parque, puedes llevar las tarjetas del juego adaptado y planteárselo a los niños como un juego super divertido y original, con las medallas y todo. Es raro que no quieran participar. En un primer momento intervienes para el empujón inicial, y una vez lo has explicado con los pictogramas y todos lo han entendido, les dejas a ellos divertirse.

La siguiente vez no será necesario que intervengas. Ellos mismos lo harán en cuanto vean a Pablo aparecer por el parque con las medallas.

De este modo, habréis puesto de moda un nuevo juego, el juego de Pablo y todos los niños se habrán adaptado a él, y no Pablo al juego de otros niños.

Esta metodología es especialmente favorecedora para niños con intereses restringidos y dificultades en el juego y en las relaciones sociales, siendo también útil para cualquier otro.

Y es que, debemos favorecer la inclusión de los niños entre ellos de forma particular, y en la sociedad de forma general. Y esta tarea comienza desde que son pequeños y a través del juego. Esa es la mejor forma de establecer relaciones y aprender, y lo pueden hacer todos los niños, solo que a algunos, a veces, tenemos que ayudarles un poquito.

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