Muchas veces los padres de niños con necesidades especiales nos sentimos un poco solos, es difícil encontrar personas con las que hablar y compartir tus preocupaciones, es comprensible, aquellas personas que no pasan por tu misma situación puede que no te entiendan o que no sepan que decir aunque sean personas que te quieren, es difícil ponerse en el lugar de otro.

Justamente por este motivo en el colegio de mi hijo se decidió organizar un Grupo de Apoyo mutuo “GAM” formado por padres, madres e incluso alguna abuela de los niños, es un grupo abierto en el que pueden participar cualquier familiar que lo desee, ¿Quién mejor que alguien en tu misma situación para entenderte?

Este tipo de grupos suelen crearse en asociaciones de personas que comparten una misma problemática con el fin de que los miembros del grupo puedan compartir experiencias, dudas, inquietudes incluso aconsejarse unos a otros y como el propio nombre dice darse apoyo. Por lo general suele estar mediado por una psicóloga que aparte de dirigir o más bien orientar al grupo propone actividades, hubo una actividad que consistía en dibujar un sol con siete rayos, en cada rayo había que poner una palabra que para ti te definiera de forma positiva por ejemplo “yo me considero solidaria, divertida, alegre…” el fin de esta actividad es que las personas reflexionen sobre sus virtudes ya que muchas veces los familiares de personas con necesidades especiales se sienten culpables, inútiles o que no están haciendo todo lo posible por su hijo. Es curioso que hubiera madres incapaces de ver en ellas algo positivo y en cada uno de los rayos ponían cosas negativas, supongo que esto es parte del duelo interno por el que pasamos. Al final de la actividad tenias que entrar en una sala donde había un regalo que era una caja y al abrirla te encontrabas un espejo para que al mirarte pudieras ver todas esas virtudes que habíamos plasmado en un papel.

Otra parte importante es que cada persona pueda proponer temas a tratar relacionados con cualquier cosa que les preocupe, como por ejemplo la dificultad de compatibilizar vida laboral y familiar, el trato con otros familiares como abuelos, tíos…aunque no se llegue a ninguna solución concreta el hablar de ello puede servir para desahogarte y poder afrontar las preocupaciones de una forma más positiva.  

Aunque la psicóloga puede orientar al grupo lo ideal es que poco a poco sean los componentes del mismo los que decidirán como llevarlo, los que ponemos las reglas y los temas a tratar.

Hablo de mi propia experiencia, al principio era un poco reacia, no sabía muy bien que podía aportarme, si realmente tenía alguna utilidad. Estaba más dispuesta a escuchar que hablar.

Con el tiempo para mí ha supuesto una válvula de escape, comparto mis buenos momentos y también los malos, aprendo de las mamás con niños más mayores que el mío, nos  escuchamos y nos entendemos y sobre todo nadie juzga a nadie.

Cuando la vida te da un golpe así es importante no cerrarse, poder hablar, poder ser escuchado, poder compartir las inquietudes, tener un apoyo o muchos apoyos como es mi caso.

  

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