El desarrollo del habla es uno de los aspectos fácilmente observables en el desarrollo de los niños.

Conviene conocer los distintos estadios por lo que se suele pasar así como sus edades.

De este modo, si nuestro hijo se alejase de alguno de ellos, podríamos determinar de forma temprana un posible retraso o alteración.

Sin embargo, no hay que ser alarmistas ni tomarse “al pie de la letra” las fechas. Podemos dar un pequeño margen de diferencia, pues sabemos que no todos los niños maduran a la misma velocidad y que además esta maduración y desarrollo depende, en buena parte, de su contexto, de la estimulación que reciba, etc.

Así pues, lo ideal es tomar como referencia las edades marcadas y si vemos que en algún aspecto se aleja, no alarmarnos en un primer momento (a no ser que sea una diferencia realmente significativa), observarlo y en todo caso, consultar con el pediatra. 
Yo siempre lo digo, ante la duda, es mejor “pecar” de ser pesados que de dejados.

Aclarado esto, vamos a ver, en esta ocasión, cuál es el primer desarrollo que suele desarrollarse en los niños y que por lo tanto, primero vamos a observar.

 

¿Cómo podemos estimular el lenguaje de nuestro hijo para evitar un posible retraso?

Antes de continuar, creo conveniente aclarar qué entendemos por retraso y qué diferencia existe con respecto a trastorno.

Así pues, si un niño presenta cierto retraso, significa que su evolución es paralela a la normal pero habiéndose iniciado más tarde y más despacio. Pueden presentar algunos errores pero que son los característicos del desarrollo normotípico aunque quizás parecen más y más duraderos.
Sin embargo, si presenta un trastorno nos estamos refiriendo a que todos los aspectos están ya bastante alterados y necesita de la intervención de un especialista (logopeda).

Pues bien, para estimular el lenguaje de nuestro hijo, presente o no retraso del mismo, podemos seguir estas sencillas e importantes orientaciones:

1.    Debemos aprovechar cualquier momento para hablar con nuestro hijo (durante el cambio de pañal, la lactancia, el baño, antes de dormir...), y además hacerlo bien,  hablando y pronunciando correctamente pues será la forma en la que ellos lo repetirán y aprenderán.
2.    No reforzar sus vocalizaciones infantiles repitiendo nosotros lo que dicen ellos   de la misma forma (por ejemplo, si dice “gua, gua” le podemos decir “si, el perro”. Nunca le diremos, “ mira, un gua gua”).
3.    No reírnos de sus errores, pues tenderá a repetirlos para volver a hacer gracia.
4.    Aprovechar los paseos, compras, caminos al cole, para ir verbalizando lo que vemos por la calle, el nombre de las cosas...Así estaremos ampliando su vocabulario ofreciéndole, además, un modelo correcto.
5.    Si ya tiene lenguaje podemos realizar juegos verbales como el veo, veo, nombrar cosas que veamos que empiecen por “a” o que contengan la letra “a” (y así con las demás letras), jugar a las onomatopeyas (esto es, ¿cómo hace la moto? Rum, rum ¿Y la vaca? Muuuu).
6.    Inflar globos, hacer pompas de jabón, matasuegras, untar los labios con chocolate o algún producto que les guste y que se lo relama, jugar a intentar tocarse la punta de la nariz con la lengua... Son ejercicios que fortalecerán las mejillas, la lengua... y les facilitará la buena articulación.

Como veis, son cositas muy sencillas que todos podemos hacer planteándolas como juegos y que ayudarán muchísimo a que los niños desarrollen un  lenguaje oral correcto.

 

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