Después de mucho tiempo, he llegado a la conclusión, de que lo más importante es jugar con nuestros hijos…

Normalmente, tienen fisioterapeutas para ayudarles a mejorar el cuerpo; logopedas para ayudarles con el habla, la masticación si es necesario, la movilidad de la lengua, la salivación; Profesoras especializadas para enseñarles conceptos, los números, los colores…todo lo que puedan aprender…pero lo que más les cuesta muchas veces y en lo que debemos centrarnos es en jugar.

Muchos por su capacidad motora diferente a la de los demás niños, no podrán seguir los juegos del resto. Otros por su menor nivel de comunicación o su menor capacidad intelectual más de lo mismo…y al igual que el resto de niños, se merecen sobre todo, jugar y divertirse.

Y quienes mejor sabemos lo que más les gusta o lo que les hace reír, somos nosotros, sus padres…puede que no seamos los compañeros de juego idóneos, porque nos cueste reptar por el suelo, o porque no tengamos su edad, pero nos necesitan. Necesitan reírse cada día, y hacer cosas con las que disfruten cada día. A mi hija le encanta que yo bote la pelota, se muere de la risa con el ruido que hace al botar, y a eso dedicamos un buen rato muchos días. Es verdad que siempre intento ir un poquito mas allá y conseguir que ella me la pase a mí, o que interactue en la manera que pueda para que no sea un “espectáculo” sino un juego interactivo. Es importante diferencia eso. Al  principio, cuando la familia venia a casa a jugar con mi hija, se sentaban delante de ella, y  pasaban horas cantándole y contándole cuentos. Y eso es genial, pero eso para los niños es como ver la tele, simplemente están ahí sentado viéndote hacer algo sin ninguna participación por mínima que sea. Así que tuve que insistir mucho para que se dieran cuenta de que siempre debía ser un juego que implicara algún esfuerzo por su parte. Dentro de sus posibilidades físicas y cognitivas, pero esfuerzo, y sobre todo colaboración, ser “parte del juego” y no espectador. Después lo traslade también al colegio, estaba bien que mi hija bajara un bebe y jugara en el patio, pero sería mejor si bajara una pelota y jugara con otros niños a lanzársela o dejarla caer. Muchas veces no es que no puedan, sino que no les damos las herramientas que ellos pueden manejar. Mi hija no sabe jugar a cocinitas, ni sabe leer, no puede correr por el patio porque no anda, y no puede hablar, pero dale una pelota y es feliz. Cada niño encontrara esa herramienta o elemento que le permita una integración mayor con el entorno, tano con sus familiares como con sus amigos. Yo no sé de educación especial, pero sé lo que le hace reír, y eso es muchas veces, más que suficiente.

Siempre hay que presentarle retos nuevos en los juegos, aunque pensemos que no los van a lograr, porque seguramente alguna que otra vez nos sorprenderán y legaran mas allá de lo que habíamos imaginado. Los niños viven para jugar, para ver cuentos, para reír. Y ese debe ser el principal ejercicio diario. A veces los sobrecargamos de los apoyos mencionados anteriormente: logopeda, fisioterapia…etc. porque es bueno para ellos, para avanzar, para su futuro, pero también debemos ser conscientes de que jugar conlleva un desarrollo en todos los aspectos de los niños, por eso en educación infantil la mayor parte de las cosas se aprenden jugando.

Así que, aun que nos veamos torpes y no se nos ocurra nada al principio, pensemos un poco e inventemos juegos nuevos para nuestros hijos. 

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