Una de las cosas más importantes cuando se tiene un hijo con necesidades especiales, es saber cuidarse a uno mismo.

Es normal, que al tener un hijo, todo el mundo se sitúe en un segundo plano. Pero cuando este hijo además tiene necesidades extras ese segundo plano pasa directamente a ser casi inexistente. Y eso es peligroso...

Una persona que cuida a otra, bien sea un niño o un anciano, asume una carga física y emocional enorme. Puede que sea una familia y estén los dos padres para hacerlo, pero normalmente uno de ellos siempre va a asumir la carga principal y debe tener cuidado para no llegar al agotamiento.

Siempre deben buscarse mecanismos de desconexión, tanto física como emocional.

Muchas veces entra en juego la culpabilidad, pensamos que si no estamos con nuestro hijo el 100% del tiempo estamos siendo malos padres, y eso está muy lejos de la realidad. Primero porque nuestro hijo necesita soltar esa unión quizás demasiado estrecha que pueda tener con el cuidador principal para el día de mañana poder se emocionalmente más autónomo. Y segundo porque debemos desconectar para poder recargar energías y así transmitir a nuestro hijo positividad y alegría, que eso es mucho más importante que los cuidados meramente físicos que podamos llevar a cabo.

Hay que buscar algo que nos alegre y nos haga desconectar: ir al cine, a tomar un cafe, salir a cenar con amigas...cualquier cosa que dentro de nuestras posibilidades nos haga abstraernos de nuestra realidad cotidiana.

Reírse es la mejor medicina para la vida en general, así que cualquier actividad donde haya risa involucrada es válida. Y no debemos por ello cuestionar nuestro cariño o amor hacia nuestros hijos. Por experiencia propia sé que es difícil. Mi hija cuando salió del hospital requería que yo o mi marido estuviéramos siempre con ella. Así que poco a poco vimos esta necesidad y empezamos a hacer cosas uno u otro.

Es verdad que lo ideal sería poder dejarle con una abuela tía etc. y que esta actividad incluyera a la pareja ya que así sería doblemente enriquecedor. Pero a lo que iba, en mi experiencia, la primera vez que fui a casa de unos amigos a cenar y deje a mi hija con su padre, no disfrute nada, me pase toda la velada mandándole mensajes para ver cómo estaba y sintiéndome muy culpable.

Mal, lo hice fatal, pero volví a salir, y mande menos mensajes, y así una vez y otra hasta que dos años después, (nadie dijo que fuera fácil) ya casi puedo salir y disfrutar de lo que esté haciendo en vez de estar eternamente preocupada de si va a pasar algo. Debemos asumir que lo que vaya a pasar pasará, estemos nosotros o no, y no somos imprescindibles.

Nuestros hijos nos quieren, y nosotros a ellos más que nada en este mundo, pero crear un lazo emocional demasiado dependiente no favorece a ninguna de las partes. Y el no tener ni un descanso puede repercutir en nuestra salud y a la larga en nuestro estado anímico, lo que a su vez repercutirá en nuestro hijo.

Conclusión : cuando nos cuidamos, relajamos, salimos, nos alejamos un poco del entorno diario, estamos cuidándonos y cuidando a la vez de nuestros hijos ya que nuestra liberación emocional repercutirá en nuestro humor, que a su vez repercutirá en el de nuestros hijos. Así que disfrutad sin remordimientos de una escapada de vez en cuando a hacer algo que os haga felices. 

 

 

 

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