Camila es una niña que actualmente tiene 7 años 11 meses,  su diagnóstico es PCI (parálisis cerebral infantil).

Nació a las 38.5 semanas, durante la gestación presentó  doble cordón circular. No presentó ningún problema aparente a pesar de acudir a sus controles con su pediatra.  A los tres meses, un familiar me dijo que notaba el tono muscular alto, y a partir de ahí acudo al neuropediatra y tras algunas evaluaciones se le diagnostica Parálisis cerebral. 

Tener un niño con parálisis cerebral no es fácil. Principalmente porque no hay mucha información al respecto, los médicos, hacen  los controles a los niños de una manera muy somera y pasan por alto datos relevantes. Está también la ignorancia por parte de los padres, no llevan a sus niños a sus controles y si notan algo extraño tienen la creencia que pasará o mejorará,  así pasa el tiempo y cuando el problema ya es inminente recién acuden al médico. Este problema se acentúa en sectores de bajos recursos socio – económico. 

Muchas veces la falta de dinero, la ignorancia y la condición del niño trae como consecuencia problemas familiares y algunos de los padres abandonan el hogar. 
El padre o madre a cargo tiene que trabajar para mantener a sus otros hijos  y no hay quien cuide al niño con PCI. Mucho menos quien pueda hacerle terapia. Además de que algunos no reciben buen trato, pues los padres tienen tanta carga que no saben manejar su frustración y el niño recibe maltrato. 

Las terapias son costosas al igual que los medicamentos y la mayoría no cuenta con seguro médico. 
Existe una organización sin fines de lucro que brindan terapias a muy bajo costo, pero la demanda es tan alta que no se dan abasto y muchos padres traen a sus niños de lugares muy alejados incluso viajan desde provincia. Las terapias no son continuas, pues la demanda hace que solo sea por temporadas. 

Poder brindarle una buena calidad de vida a un niño con parálisis cerebral demanda mucho dinero. 
La información y terapias que se manejan para niños con parálisis cerebral son las básicas. No se está a la vanguardia de nuevas tecnologías o novedades porque no llegan. 

Aun siendo el niño diagnosticado, su condición hace que movilizarlo a un lugar para recibir terapia sea prácticamente imposible. Así que muchos se quedan sin terapia, mal nutridos y de ser el caso sin medicación aun cuando presentan convulsiones. 
No existe un apoyo y orientación a los padres de ningún tipo, mucho menos emocional. 

Esa es la realidad de tener un niño con Parálisis cerebral en Perú.

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